viernes, 23 de diciembre de 2016

José ‘pepe’ Mujica y su filosofía de la vida José Mujica es el actual presidente de Uruguay y sus ideas principales que dijo en una reciente entrevista española son: "Vivir mejor no es tener más, sino es ser más feliz … Para ser feliz no hay que tener más, hay que tener tiempo". Mujica dice quela felicidad no reside en la acumulación de bienes, sino en la medida en que se tiene tiempo para ser libre. "En el fondo, 'nadie' es más que 'nadie', dicen los paisanos de mi tierra". Un campesino vale lo mismo que un empresario. Una mujer embarazada y desempleada vale lo mismo que un presidente. "Lo que ofrece el Uruguay es seguridad, los políticos se comprometen con lo que hicieron sus pares anteriores". Se reconoce heredero de la congruencia política anterior y reconoce también, todo el tiempo, al pueblo uruguayo, que ha sabido tomar decisiones junto con sus políticos. "Para construir cosas de cambios esenciales, se necesita construir herramientas colectivas, hay que construir sistemáticamente, con paciencia". Mujica explica, desde su visión de activista social, que los cambios no son producto de una sola persona, por más importante que parezca ser, y que tampoco son producto de un día, dos meses, un año de "negociación", sino que son el resultado de la paciencia y el trabajo colectivo y sistemático. "Hay que leer a Confucio". Una de las características del pueblo uruguayo es que es culto. Los uruguayos leen, critican y analizan su entorno. Están abiertos a adquirir conocimiento de distintos sistemas de pensamiento. "Ninguna adicción, salvo la del amor, es recomendable". Un presidente que predica el amor sobre todas las cosas es bastante inusual e inspirador. Con esta máxima, Mujica matizó su decisión de legalizar la marihuana. "A mí me parece que hay que luchar por la paz en todos los rincones de la tierra, me parece que la guerra es un recurso prehistórico". Además de ser consciente del grandísimo dolor y problema económico-social que representan las guerras para los habitantes del mundo, Mujica manifestó una actitud política solidaria con el también país sudamericano, Colombia que ha vivido muchas guerras. "En la vida hay que aprender a cargar con una mochila de dolor, pero no vivir mirando la mochila". Mujica recuerda su vida y comparte una de las enseñanzas que ha podido extraer de ella: los dolores sufridos no deben olvidarse, pero tampoco deben ser removidos constantemente. Lo mismo aplica para la historia de un país: no se debe cerrar los ojos ante las malas decisiones que se hayan tomado en el pasado, sino que se deben recordar para no repetirse. "Los únicos derrotados en el mundo son los que dejan de luchar y de soñar y de querer... y es la diferencia que tiene la vida humana, se le puede dar un contenido" "Tenemos una demasiado pequeñez en nuestro natural egoísmo. Toda cosa viva lucha por su vida, pero agrandar el abrazo, nos multiplica". Al contrario de lo que se vive en la mayoría de los países, en los que se promueve la autosuficiencia tecnológica, la competencia irracional y el deseo de éxito personal, Mujica postula acciones conjuntas y generosas, que reconocen la existencia solidaria y enriquecedora de los otros.

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